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¿Sabemos lo que comemos?

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Aprende a leer las etiquetas. 10 cosas que deberíamos saber.

¡Hola! Hoy me gustaría comentar acerca de este punto tan importante. Por supuesto es extensísimo y podríamos pegarnos horas hablando de ello. Pero… ¿realmente sabemos lo que comemos? ¿Alguna vez te has detenido a analizar las etiquetas de los alimentos que consumes? Es sorprendente la cantidad de información valiosa que puedes obtener de ellas. Hoy quiero compartir contigo 10 tips clave que debes saber para tomar decisiones más informadas sobre tu alimentación. ¡Sigue leyendo!

1️⃣ Lista de ingredientes y valores nutricionales:

Además de verificar aditivos, alérgenos y conservantes, te invito a prestar especial atención a los carbohidratos y, en particular, a los azúcares que se incluyen y también a la cantidad de grasas saturadas. Por ejemplo, si ves palabras como “jarabe de maíz”, “dextrosa” o “sacarosa” en la lista de ingredientes, significa que el producto contiene azúcares añadidos.

2️⃣ Cálculo de la cantidad de producto:

A veces, las porciones en las etiquetas pueden resultar confusas. Para tener una idea más clara de la cantidad de producto que estás consumiendo en relación con la ración sugerida, te invito a hacer un cálculo sencillo. Por ejemplo, si la etiqueta indica que una ración es de 50 gramos y tú consumes 100 gramos, simplemente duplica los valores de los nutrientes que aparecen en la tabla nutricional, así sabemos lo que comemos.

3️⃣ Nomenclatura de conservantes:

No todos los conservantes se indican con la nomenclatura E-XXX. Algunos fabricantes optan por utilizar nombres científicos. No te preocupes, es más sencillo de lo que parece. Por ejemplo, el “ácido ascórbico” es simplemente vitamina C y el “tocoferol” es vitamina E. Con un poco de investigación, podrás identificar rápidamente los conservantes más comunes.

4️⃣ Interpretación de las declaraciones de salud:

Es importante ser cauteloso al leer las declaraciones de salud en las etiquetas de los productos. Algunas afirmaciones pueden ser exageradas o poco respaldadas por evidencia científica sólida. Por ejemplo, si un producto afirma ser “quemagrasas milagroso”, es posible que esté promocionando más de lo que puede realmente ofrecer.

5️⃣ Etiquetas “sin”:

Algunos productos se promocionan como “sin azúcar”, “sin gluten” u “orgánicos”. Si bien estas etiquetas pueden ser útiles para personas con necesidades dietéticas específicas, te sugiero leer con detenimiento el resto de la información en la etiqueta. Por ejemplo, un producto puede ser “sin azúcar”, pero aún así contener edulcorantes artificiales. La historia se repite… ¿sabemos lo que comemos?

6️⃣ Registro de alérgenos:

Las etiquetas suelen incluir información sobre alérgenos comunes. Si tienes alergias alimentarias, te recomiendo revisar cuidadosamente esta sección. Por ejemplo, si eres alérgico a los frutos secos, debes buscar en la lista de ingredientes términos como “almendras”, “cacahuetes” o “nueces” para asegurarte de que el producto sea seguro para ti.

7️⃣ Lista de aditivos:

Los aditivos son ingredientes comunes en muchos productos procesados. Te animo a familiarizarte con los diferentes tipos de aditivos. Por ejemplo, la palabra “colorante” seguida de un número indica la presencia de colorantes artificiales.

8️⃣ Sello de certificación:

Algunos productos llevan sellos de certificación como “Orgánico” o “No transgénico”. Es importante entender qué significan estos sellos. Por ejemplo, un producto certificado como “Orgánico” significa que ha sido producido siguiendo estándares específicos de agricultura orgánica.

9️⃣ Información sobre alérgenos ocultos:

A veces, los alérgenos pueden estar ocultos en los ingredientes o procesamiento del producto. Presta atención a términos como “saborizantes naturales” o “especias” que podrían ocultar alérgenos. Si tienes alergias alimentarias, no dudes en contactar al fabricante para obtener información más precisa.

🔟 Fecha de envasado y caducidad:

Además de la fecha de caducidad, la fecha de envasado puede brindarte información sobre la frescura y vida útil del producto. Por ejemplo, si un producto fue envasado hace mucho tiempo, es posible que haya perdido parte de su calidad nutricional o sabor.

Conclusión

Recuerda que al comprender las etiquetas de los alimentos, puedes tomar decisiones más informadas y cuidar de tu salud de manera consciente. Por supuesto hay muchísimo más que contar. Si tienes alguna duda o necesitas más información, no dudes en contactarme. ¡Estoy aquí para ayudarte en tu viaje hacia el bienestar!

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